Su mano tocó su mejilla con gran cuidado. Luego, abrió sus delgados labios y dijo con voz ronca y reprimida: "¿Puedes amarme?".
Sonaba como una súplica. Era como si lo anhelara.
Ella inconscientemente se lamió los labios, haciendo que sus labios se vieran más delicados y atractivos. Ella no sabía cómo responderle, e incluso por un momento, pareció como si no pudiera pensar. Todo su ser estaba envuelto en su olor.
Su rostro hermoso, ojos negros, nariz pequeña, acompañada de su boca que se moví