—Es solo una herida menor. No te preocupes —dijo Gu Lichen.
No obstante, sus palabras no tranquilizaron a Zhong Keke.
—¿Qué hay de tu cuerpo? ¿Hay otras lesiones?
—No lo creo —dijo Gu Lichen.
Zhong Keke dijo preocupada:
—¿No crees eso? ¿No te revisaste en la ducha? No, vamos a verificar dos veces si no tenemos ninguna herida.
—¿Revisar? ¿Cómo vas a verificar eso? —le preguntó.
—Por supuesto que tienes que quitarte la bata. Veamos si tú… —Se detuvo a mitad de la oración, su rostro