Sintió el impulso de terminar con él, besarlo y...
—¡Arrestar! —¡Zhong Keke rápidamente lo recordó!
—Entonces. —Gu Lichen se puso la bata una vez más antes de inclinarse y mirar a Zhong Keke. —¿Te gustaría ver por qué?
—¿El pie? —Zhong Keke se sonrojó, se dio la vuelta rápidamente y dijo: —No... No, gracias. Puedes comprobarlo tú mismo. Tú... puedes aplicarte la pomada tú mismo si te lastimas.
Tartamudeó, intentando no pensar demasiado. Si continuaba, podría dominarlo.
—Está bien —respo