Capítulo 120
Ling Yiran estudió silenciosamente las acciones de la enfermera de principio a fin. Su expresión no cambió, aún cuando vio la desagradable herida en la palma de su mano.

Solo cuando la enfermera estaba volviendo a vendar la mano derecha de Ling Yiran con gaza fue que sin querer frunció el ceño por el dolor, pero no gritó.

“Déjame hacerlo. Sal”, le ordenó Yi Jinli a la enfermera.

La enfermera salió de la habitación de manera respetuosa. Yi Jinli tomó la gaza y vendó la mano derecha de Ling Yir
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