Mundo ficciónIniciar sesión—No estás ahora como para hablar de eso, vámonos —volvió a coger mi muñeca.
Nos acercamos a su casa y subimos hasta su habitación.
Nos sentamos en la cama y ambos quedamos en silencio.
Draven.
Cuando iba a hablar Brisen se había tumbado en la cama y se había quedado dormida. Suspiré llevándome las manos a la cabeza.







