Mundo ficciónIniciar sesiónAllegra servía un vaso de limonada para su suegra cuando escucho el sonido de on motor de un auto acercándose.
Soltó el vaso y la jarra y corrió para asomarse a la ventana.
— Fiorella, dime por favor que no es uno de los Romano — Dijo alterada mientras intentaba ver el auto que se acercaba.
— No, te juro por lo más sagrado que nadie lo sabe, nadie sabe en dónde estás, vine sola.
— Pues alguien







