Wyatt se golpeó el pecho con seriedad. —No habrá una próxima vez. Lo prometo —dijo, y el peso de esa promesa se sintió en el aire. Ambos lo notaron.
Aunque Dave lo veía como algo más, Wyatt aún lo consideraba su líder. Solo era alguien que había elegido seguirlo.
—Te mantendré informado de ahora en adelante —añadió Wyatt—. No te canses de mis regaños. Los viejos solemos hacer eso.
Dave le regaló una sonrisa suave. —¿Por qué me molestaría? Mi padre murió cuando era niño. Tus regaños solo me recu