Una hora más tarde, llegó el turno de la chica rellenita de encontrarse con Bianca. Al alzar la vista, Bianca le sonrió con amabilidad.
—¿Vienes a audicionar como artista?
La chica negó con la cabeza, nerviosa, mientras sus manos jugaban entre sí, dibujando círculos con los dedos.
—¿No? —Bianca frunció ligeramente el ceño, confundida.
La chica asintió otra vez.
Aunque no entendía del todo la situación, Bianca no se mostró molesta. Su sonrisa se mantuvo suave y cordial.
—Lo siento. Estoy aquí pa