Ashley pensaba que, al descubrir Melinda que Bianca no había traído un regalo, se sentiría decepcionada y eso la haría a ella parecer la mejor opción.
Con esa expectativa, Ashley sonreía con orgullo, imaginando cómo se desarrollaría todo. Pero de repente, las puertas de la villa de los Reed se abrieron de par en par, y entraron dos hombres elegantemente vestidos.
Llevaban guantes blancos y sostenían una bandeja de madera aromática cubierta por una tela de seda roja.
De inmediato, captaron la at