—Ya sabes, hay gente que simplemente ama fingir que es rica. Tal vez apenas tengan para el pasaje del bus, pero igual andan con bolsos de diseñador falsos. ¿Cómo podrían permitirse comprar en Cherish vistiendo así de simple? —se burló Ashley, convencida de que cualquiera que anduviera con Bianca no podía ser realmente adinerada. En Cherish, incluso lo más básico costaba cientos de miles.
Había pasado buena parte del día convenciendo a Joshua, hasta que finalmente él le dio una tarjeta negra par