~Sabrina~
Mis ojos estaban fijos en Khemos todo el tiempo mientras se acercaba a mí.
—Fiona, te llamo después. —le dije y colgué antes de que pudiera empezar a preguntarme por qué.
—Hola. —dijo él, ahora de pie frente a mí, mirándome desde arriba, lo que me dejó casi retorciéndome en el banco.
—Hola para ti también. —respondí.
—¿Por qué estás aquí sola? ¿Está todo bien?
—Sí. ¿Y tú? ¿Por qué estás aquí solo?
—Estaba caminando hacia mi apartamento. Tú eres la que está aquí sola.
Me encogí de homb