“Podemos.” Terminó de cargar la pistola y le quitó el seguro. “Y lo haremos.”
La puerta de salida se abrió lento con un chirrido y Tyson les hizo señas a dos de sus hombres que estaban ahí parados.
Como era de esperarse, la atención de los ladrones cambió y uno de los enmascarados señaló al pasillo. “¡¡Ahí!!”
Sin avisar, Tyson cargó a Lyra al hombro y empezó a correr. Sus hombres lo cubrieron, balas volando en el aire como fuegos artificiales. Lyra gritó, el corazón retumbándole hasta que pasar