--Lea, ellos, ellos son…
--Míos, los estuve hace poco, no son nada de su nieto, por favor váyase ahora, no quiero que su nieto se entere dónde estoy, así que le pido encarecidamente que se marche—la mujer me observo como si acabara de decir la mayor estupidez, mientras yo temblaba de miedo y suplicaba a Alec que se calmará, quien no dejaba de llorar ni por un segundo. --Lea, déjame ayudarte, tal vez necesite ayuda de una mujer con edad para calmarlo…
--No se atreva acercase a mi hijo, no se ace