REENCUENTRO DOLOROSO
MIRIAM
No me iba a dejar ganar por esa mirada de borrego arrepentido, no le haría, ni le dejaría las cosas tan fáciles.
—¡Mejor ves a decírselas a otra pendeja para que te crea todas las mentiras que quieres contarnos!—, le respondí, quería, debía salir de ahí antes de cometer una locura—, por qué por mi parte no quiero saber nada, nada de lo que pasó, nada de ti—, le decía mientras intentaba salir de la habitación, pero él me tomó del brazo para detenerme.
—¡¡Suéltame!!