C98- ¿NO QUIERES SABER?
Cassio gruñó con rabia contenida mientras revisaba los documentos que el investigador privado le había enviado por correo.
―Hija de puta... ―murmuró, apretando los papeles con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.
Esta vez no iba a dejarlo pasar. Sabrina tenía que enfrentarse a la verdad, y él iba a ser quien la obligara.
Fue a su habitación y pateó la puerta con fuerza, haciéndola abrirse de golpe. Sabrina, que estaba de espaldas, se giró sobresaltada, deja