Los betas se retaban con la mirada, ambos eran muy fuertes, la perfecta mano derecha de sus Alfas, cada quien tenía un punto que defender, ninguno iba a perder frente al otro
— Franco no se está robando nada de nadie, la luna de la manada Luna de Plata huyó de su Alfa porque de no hacerlo los cachorros no habrían sobrevivido
— Una cosa es cierta, Rogelio, conozco a mi Alfa, tú vas a ver lo que es capaz de hacer, no habrá poder en este mundo que lo separe de sus hijos, solo espera a ver, el sue