C25: ¿POR QUÉ NO ME INVITAS UN TRAGO?
Savanna se miró al espejo del tocador, ajustándose el brillo en los labios. Al recordar la mandíbula tensa de Ian y esa forma posesiva en la que marcó territorio frente a Elias, una sonrisa involuntaria se dibujó en su rostro. Nunca nadie la había reclamado con esa ferocidad elegante y nunca imaginó que le gustaría tanto.
Estaba cerrando su bolso de diseñador cuando la puerta se abrió.
—¡Savanna! No puedo creerlo.
Se tensó, reconociendo la voz antes de gira