C78- TE CONQUISTARÉ ARIANNE
En el centro de entrenamiento, los golpes resonaban como truenos sordos. Tristán atacaba el poste con una furia que trascendía lo físico, cada golpe era una liberación de la rabia contenida, cada patada un intento de expulsar el dolor que le corroía el pecho y, con cada impacto, un leve resplandor escarlata recorría sus venas bajo la piel, el legado de su sangre de dragón manifestándose en su ira.
—Mi alfa... —la voz vacilante de uno de sus guerreros lo sacó de su tr