Mundo ficciónIniciar sesiónArturo entra a mi oficina con su celular en la mano sonriendo.
—De la que me salvé, ¡no jodas! —se sienta aun sin verme y se inclina carcajeándose a mas no poder.
Después de diez minutos me mira, está rojo de tanto reírse y se queja del dolor en su estómago, se seca las lágrimas que han brotado de la risa.
—Príncipe, sí que te luciste, no te había visto tan relaj







