Mundo ficciónIniciar sesiónYa era el día 29 de ese mes, y eso que había llegado a Green Valley un dos de agosto. Mamá Elisa no tardó en llegar en la tarde, y el afectuoso encuentro madre e hijo tampoco se hizo esperar.
Hubo una cálida bienvenida, la cual era ambientada por los deliciosos olores del restaurante del Tío Ernest y las inmensas hamburguesas de infarto.
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