Capítulo 13. No tienes derecho.
Alyssa se cambió de ropa y se sentó en la cama para colocarse un poco de crema desinflamatoria en la herida que se había hecho con la tijera en la pierna. Por suerte, no fue un corte profundo, solo algo superficial.
—Soy una idiota. No sé qué hago aquí. Esto no va a funcionar —se quejó, con las lágrimas apresadas en los ojos.
Comprimió el rostro en una mueca al escuchar que tocaban a la puerta. En ese momento no quería ver a Mike, pero no podía seguir siendo tan infantil. Había ido a ese lugar