Nina no era quién para decir nada al respecto, pero en cuanto la figura rubia, estirada y sonriente de aquella mujer entró y se situó al lado de Meredith, como si hubiera llegado al final de una pasarela, Nina supo que todo estaba a punto de complicarse y mucho. —¿Meredith? ¿Puedes dejar de gritar?
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