—Está bien —suspiró Jake besándola—. Me tienes dominado, mujer, eso es injusto. Pero la verdad era que en el fondo le encantaba. Se descubría mirándola, buscándola cada diez minutos, como si tenerla fuera de su vista hiciera que el mundo fuera un lugar más oscuro. —Theo, te dejo en buenas manos po
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