Nina tenía el corazón en la boca, y estaba lo suficientemente nerviosa como para subirse al auto y regresar a la casa, esperando de corazón que Jake no hubiera regresado todavía.
—¿Qué fue eso, Theo? —le reclamó apenas atravesó la puerta del despacho y lo vio sentado frente a la terraza.
El ancian