Él dejó el bolígrafo, se erigió en su metro ochenta y cinco de estatura y la miró desde arriba. —Yo nunca te he odiado. Ese siempre ha sido tu departamento. —Sabía que era una mentira, y sabía que ella también lo sabía. Sintió algo de odio al principio, y luego ira, pero había estado dirigida principalmente hacia sí mismo. Definitivamente todavía conservaba parte de ese rencor.Pasó un momento y Tessa apretó los labios para evitar gritarle que lo echaba de menos. En su lugar, dijo: —¿Por qué estás aquí, David? Quiero decir, en la ciudad.—Estoy preparando un presupuesto para un proyecto aquí en Solmere. Una vieja y grandiosa estructura que ha sido vivienda, almacén y casa de huéspedes, por nombrar solo algunas cosas. — El entusiasmo iluminó sus ojos—. Es una anciana cansada, pero con una estructura ósea increíble. Los mejores elementos arquitectónicos originales están intactos y el cliente quiere trabajar con ellos mientras pone al día el edificio. Va a ser una combinación de hotel bo
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