Han pasado ya dieciocho años completos desde aquella noche inolvidable en que el mundo pareció derrumbarse sobre ellos, y hoy, al mirar atrás, comprenden que aquello no fue el final, sino el comienzo de todo lo que realmente vale la pena. Dieciocho años que han sido como un río: a veces caudaloso y bravo, a veces tranquilo y sereno, pero siempre avanzando, siempre llevándolos hacia un lugar mejor. El tiempo ha dejado sus huellas nobles y serenas: las canas de Sebastián ya cubren casi por completo sus sienes, pero su mirada sigue siendo tan firme y cálida como siempre, y en su porte se lee la autoridad tranquila de quien no necesita imponerse para ser respetado. Valeria conserva esa belleza serena que el dolor no marchitó sino que profundizó; sus pasos son un poco más lentos, pero su presencia sigue llenando cada espacio con esa fuerza dulce que ha sido su sello inconfundible. Y Matías, con dieciocho años recién cumplidos, se ha convertido en un hombre entero, recto y bondadoso: alto,
Ler mais