POV de RaymondLa doblé para que quedara encorvada en posición de perrito, encendí el juguete en su máxima potencia y lo pasé recorriendo su cuerpo. Su piel se estremecía y temblaba con la sensación. Mis manos se enredaron en su cabello y le tiré de la cabeza hacia arriba para presionar el juguete contra su cuello. No podía dejar de gemir. Disfrutaba cada sonido que hacía, mi miembro ya estaba tan duro debajo, suplicando que lo liberaran de mis pantalones.Bajé el juguete hasta sus pezones y lo froté contra su dureza mientras le colocaba las pinzas alrededor.—Ohhhhhh, oh, oh, mierda —se encogió, pude notar que estaba cerca y su cuerpo no dejaba de temblar. Mi otra mano buscó entre sus muslos mientras le presionaba el clítoris entre los dedos.—Sí, mmm —sollozó, jadeando ante cada ráfaga de placer—. Por favor, por favor, señor, lo siento —suplicó mientras gemía en voz alta, y a mí me encantaba la forma en que rogaba.—Ni siquiera he empezado contigo —le dije, y le hundí mis dos dedos
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