Punto de vista de RaymondTuve un día caótico, como siempre. Incluso los fines de semana me veo atrapado en reuniones innecesarias y distracciones secundarias. La noche aún era joven, así que decidí avanzar algo de trabajo con el portátil. Estaba solo en casa, esperando a que Rena regresara de lo de Lucas, y aunque le había pedido que se mantuviera alejada de allí, debería saber que solo intentaba controlarla.Me senté en la cama vistiendo una bata, con el pecho ligeramente descubierto y las gafas bien ajustadas al rostro, debatiendo si debía ir a buscarla o dejarla estar. Necesitaba hacerle entender que yo llevaba las riendas, pero al mismo tiempo no quería asustarla y ahuyentarla.—Mierda, ¿qué me pasa? —gemi, masajéandome el puente de la nariz. Jamás creí que pudiera llegar a desear a Rena de esta manera. Sabía que le había pedido que no fuera a la casa de Lucas, pero en el fondo la quería de vuelta. Esperaba que regresara esa misma noche, sin embargo, había obedecido mi advertenci
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