La perspectiva de Raymond¡Malditos bastardos! Fue lo primero que resonó en mi cabeza en cuanto los vi aparecer a los dos. Rena notó mi furia y me agarró de la mano para evitar que me abalanzara sobre ellos a golpes.Puede que no entendiera del todo qué era lo que me ponía tan rabioso, pero logró calmarme con su simple tacto, y eso se sentía extrañamente bien.—Rena, querida, ¿cómo te sientes? Vine tan pronto como me enteré —soltó Lucas, y la sangre me hirvió en las venas cuando la tocó, aunque sabía que tenía las manos atadas porque eran familia.Kayla se me acercó e intentó tocarme, pero le levanté la mano en señal de advertencia para que se frenara en seco. Jena, por su parte, se limitaba a observar todo el drama desde su asiento.—Estoy bien, Lucas. ¿Cómo te enteraste? —preguntó Rena.Necesitaba escuchar su respuesta con urgencia, ya que yo no le había dicho nada ni a él ni a nadie de su familia. Parpadeó varias veces, como si estuviera inventándose una excusa antes de hablar:—Ee
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