POV DE LIANAYa no me importaba de qué demonios discutían allá afuera, ya no me importaba qué verdad estaban tan desesperados por ocultarme; lo único que sabía era que mi cuerpo ardía, mi piel estaba caliente, los huesos me dolían y sentía las entrañas en llamas, como si algo se arrastrara bajo mi carne intentando liberarse, y ya no podía soportarlo más.—¡Killian! —grité, arañando las sábanas como si eso pudiera traerlo hasta mí, pero no lo hizo, nada ayudaba, y no podía quedarme ahí mientras ellos seguían afuera discutiendo como si yo no me estuviera muriendo aquí adentro, maldita sea.Me puse de pie a trompicones, medio ciega por el calor que me palpitaba en los ojos, por cómo se me nublaba la vista, y corrí al baño, desesperada por hacer algo, lo que fuera, para refrescarme. Jadeaba, chorreaba sudor, temblaba, y mis manos apenas podían sostenerse mientras buscaba la llave del agua.Entonces alcancé a verme en el espejo.Me detuve.Y ahogué un grito.¿Quién demonios era esa?
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