Capítulo 21. Nuevas heridas.
Avery Crown. Logro sujetarme de una raíz escondida entre dos rocas, mientras siento la pierna raspada, tocando el hielo que solo empeora el dolor. Mis fosas nasales se sacuden en cada respiración. La respuesta de mi cabeza es la que me daba cuando estaba en el laboratorio durante noches largas y mañanas interminables; puedo. Sé que puedo. Aunque los brazos comiencen a quemar recordando que mi peso depende únicamente de ellos en este instante. Y no es un alivio. Porque están agotados, están con poca energía y no tienen la condición para la alta resistencia, como alguien que ha practicado deportes extremos. Uso mis pies para aliviar un poco. No sirve de mucho.Pocos segundos tardan en resbalar, y lo intento de nuevo, con los músculos doliendo más que antes. Hasta que consigo encajar el pie, vuelvo a permitirme llevar aire a mis pulmones. —Respira— me animo a mí misma, observando las rocas entre las que está sujeta la raíz del árbol de donde cuelgo. Está en el borde, con raíces grue
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