**AMAYA**La primera sensación al despertar es sentir el peso del anillo sobre mi mano izquierda. Levanto la vista y el diamante refleja los primeros rayos de la mañana, arrancándome una sonrisa.Así que no fue un sueño.Giro lentamente el rostro, Fredery sigue dormido. Sonrío al verlo; tiene el cabello desordenado, Con cuidado me acerco un poco más y aparto el mechón que cae sobre su frente y deposito un beso en su mejilla.—Buenos días, futuro esposo...—Eso es trampa.Doy un pequeño salto al descubrir sus ojos abiertos.—Pensé que seguías dormido.—Lo estaba, hasta que mi futura esposa decidió despertarme a besos.No puedo evitar reír. Antes de que responda, rodea mi cintura, vuelve a atraerme hacia él y apoya su frente contra la mía.Nos quedamos así unos instantes, disfrutando de ese silencio que solo existe cuando dos personas ya aprendieron a entenderse sin palabras.Un rato después bajamos a desayunar. Nita nos recibe con café, pan recién horneado y una sonrisa que parece deci
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