—¡¡Jenny, espera!! —gritó Stephen mientras se giraba para ir tras ella, pero apenas dio dos pasos se detuvo y volvió la vista hacia Anastasia.Era inútil perseguir a Jenny. No había nada que ella quisiera escuchar de él en ese momento y, además, Anastasia lo necesitaba más. Ya conocía las consecuencias de sus actos.El señor y la señora Gray se acercaron de inmediato, acompañados por la madre de Jenny, una famosa modelo divorciada. Se rumoreaba que gran parte de su fortuna provenía del divorcio con su acaudalado exesposo. Solo pensar en ello había llevado a Stephen a considerar un acuerdo prenupcial la semana anterior. Por mucho que amara a su prometida, no quería correr el riesgo de perder la mitad de su fortuna por medios poco honestos.—¿Qué demonios está pasando aquí? —gritó la señora Gray.—Sí, ¿alguien puede decirme qué carajos está ocurriendo? —exclamó Miss Isabella.—Cálmate, mamá, déjame explicarlo... —dijo Stephen mientras regresaba junto a Anna.—No, tú quédate callado y dé
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