Capítulo 56: El errorLuciano siempre había creído que su hijo era muchas cosas: peligroso, inteligente, implacable, pero nunca descuidado, no cuando se trataba de asuntos que realmente importaban. Precisamente por eso, en cuanto salió de la mansión Vargas, su ira se negaba a calmarse; la imagen en la tableta se repetía sin cesar en su mente: Dante, con otra mujer. Apretando con fuerza el teléfono mientras el coche avanzaba por las calles, Luciano pensó en todos los años que había dedicado a enseñarle a Dante a controlarse, a enseñarle que cada decisión tenía consecuencias, a enseñarle que un solo error podía destruir todo lo que una persona había construido durante años. Y, sin embargo, de alguna manera, su propio hijo había cometido el error más tonto imaginable.«Increíble», murmuró entre dientes.El conductor permaneció en silencio, pues todos los que trabajaban para Luciano sabían que era mejor no hablar cuando su ira era tan evidente. Sus ojos se dirigieron hacia la ventana, per
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