Punto de vista de AdolfaEn el momento en que Hades me encadenó en las puertas del Infierno, supe que tenía miedo. Ya había gastado gran parte de mi poder luchando contra Thanatos, el Dios de la Muerte. Su veneno seguía recorriendo mis venas, consumiendo poco a poco mis fuerzas.Pero Hades no tenía el valor de enfrentarse a mí personalmente. Como un cobarde, seguía enviando a sus subordinados.Hades, eres débil. Un necio que se esconde detrás de los demás, gruñí, manteniéndome erguida aunque mis piernas ardían como fuego.Adolfa, tronó la voz de Hades, llena de furia. Nadie me insulta y sale libre. Pagarás por tus palabras. Mis asistentes te destruirán. Yo me ocuparé de ti cuando no seas más que polvo.¡Entonces enfréntate a mí tú mismo!, grité. No tengo miedo. Este lugar, tus amenazas, nada de eso puede hacerme temblar. He enfrentado a la muerte y he sobrevivido. Caronte cayó. Thanatos cayó. Tú serás el siguiente.Eso tocó una fibra sensible. Vi un destello de sorpresa en sus ojos, i
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