Un repentino toque en su hombro hizo que Collins se diera la vuelta. Allí estaba ella, su hermana gemela, Cassandra, de pie con esa familiar sonrisa burlona que siempre tenía el poder de desarmarlo. Levantó una ceja, sus ojos brillando con picardía. "Ella te está explotando el cerebro", dijo, y se rio burlonamente. Collins gimió, pasándose una mano por la cara. "Olvídalo, Cassandra." Pero su risa solo se profundizó, haciendo eco por el pasillo. "¿Cuántas veces la has visto?" preguntó Cassandra mientras comenzaban a caminar hacia el auto, su voz casual pero con un brillo que traicionaba su curiosidad. "Dos veces", respondió él secamente, tratando de ignorar el calor persistente en su pecho al pensar en ella. Los labios de Cassandra se curvaron con conocimiento. "Interesante", bromeó, dándole un leve empujón mientras entraban al auto. Él frunció el ceño, poniendo los ojos en blanco. Se acomodaron en los asientos, el motor zumbando suavemente mientras conducían. Cassandra tambo
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