Punto de Vista de Kael —Hola, padre, por fin decidiste llamarme.Mi voz salió fría.Tan fría que incluso mi lobo se quedó en silencio.No lo llamé viejo. No lo llamé Magnus. Lo llamé padre.Esta vez no quise llamarlo "Viejo", sino "padre", para recordarle que quien me había traicionado era mi propia sangre, quien me dio la vida. Alguien que, por encima de todo, debía desear mi bienestar y felicidad.No mi conveniencia política.No mi utilidad estratégica.Mi felicidad.Al otro lado de la llamada hubo unos segundos de silencio.Luego llegó la respuesta.—¿Qué demonios crees que estás haciendo?Una sonrisa oscura apareció en mis labios.Oh, yo sabía de qué estaba hablando.Perfecto.Había visto la transmisión.Había visto cómo destruí públicamente el compromiso que intentó imponerme.Había visto cómo convertí su jugada en una humillación calculada, en un espectáculo ante toda la manada.Y estaba furioso.Bien.Porque yo también lo estaba.—No estoy seguro de entender la pregunta —respo
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