Punto de vista de ArwenTodas las miradas estaban puestas en mí y nunca en mi vida me había sentido tan presionada como ahora.Traté de pensar con claridad. «Ok. Piensa, Arwen. Opciones.»La primera idea apareció como un chispazo: reír con nerviosismo, abrir la puerta como si todo fuera una casualidad y largarme por donde hubiera llegado.Pero afuera seguía habiendo gente. Si me iba de inmediato, parecería… culpable.Y en un lugar así, “parecer” era casi lo mismo que “ser”.La segunda opción fue ridícula y, aun así, tentadora: desmayarme. Dramáticamente eso me ahorraría tener que mirarlos a los ojos y me daría muchas posibilidades de escapar si me llevaran al hospital.¿A quién quiero engañar?Eso solo pasa en las películas y, además, todos parecen matones, criminales, lobos hambrientos.¿Por qué me llevarían a un hospital? Enterrarme sería una mejor opción.La tercera opción, mi táctica secreta, la que me repetía cuando entrenaba y creía que el cuerpo podía salvarme de lo inevitable.
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