Lila abrió los ojos lentamente, encontrando su mirada, y sintió todo el cuerpo estremecerse cuando Taylor presionó la cadera contra la suya, la rigidez evidente dejando claro lo mucho que él también estaba en el límite. — Taylor... — susurró, suplicando por algo que su cuerpo deseaba.— Habla más bajo, Montgomery... — él provocó, rozando los labios en su mejilla hasta acercarse a la oreja. — Si no, Catarina sabrá exactamente lo que estamos a punto de hacer.La insinuación la hizo arañar violentamente. Taylor se dio cuenta y sonrió satisfecha, deslizando la punta de su nariz por la línea de su mandíbula hasta llegar a la esquina de su boca. El aliento caliente se mezclaba con el de ella, y la respiración acelerada ya denunciaba lo cerca que estaban de perder el control.Él se detuvo, apenas a milímetros de sus labios, respirando fuerte, dejando que la tensión se extendiera hasta doler.— Entonces... ¿qué va a ser, princesa? — murmuró, la voz grave y cargada de lujuria. — ¿Volvemos a l
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