El intenso olor a antiséptico invadió el ambiente en el momento en que Elyn abrió lentamente los ojos. El techo blanco e impecable de la habitación se alzaba sobre ella, acompañado por el ritmo constante del monitor cardíaco junto a su cama. Su visión, al principio borrosa, fue aclarándose poco a poco hasta distinguir la figura de un hombre sentado a su lado, observándola con una expresión cargada de una profunda preocupación.Era Dave.Llevaba días enteros sin dormir tranquilamente, y ver los párpados de Elyn abrirse era el momento que más había esperado.Sin perder un segundo, Dave se acercó de inmediato.—Elyn... ¿Ya has despertado, cariño? —susurró con la voz llena de emoción.Antes de que Elyn pudiera comprender lo que estaba ocurriendo, Dave ya la había estrechado con fuerza entre sus brazos. Acarició su rostro entre sus manos, besó su frente una y otra vez y, después, capturó sus labios en un beso cargado de miedo a perderla. La actitud posesiva que siempre había tenido alcanzó
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