POV de ZaraAceptar el arreglo se sentía como un riesgo enorme, pero darle la espalda a una vieja amiga no era una opción.Dando un paso hacia el centro de la sala, se adoptó una postura firme para establecer los límites de inmediato.—Puedes quedarte, Maggie —el anuncio llegó con un tono serio, cortando la atmósfera juguetona—. Pero hay reglas estrictas si esto va a funcionar. Sin fotos dentro del apartamento. Sin publicar nada en redes sociales sobre estar aquí. Y si Zenthros viene, nos das completa privacidad. Sin quedarte merodeando en la cocina, sin pedir autógrafos y sin soltar pistas a la prensa.Maggie levantó las manos en un gesto defensivo, asintiendo rápidamente como alguien que genuinamente no tenía otras opciones disponibles.—Lo juro, Zara. Bloqueo total. Ni siquiera abriré las cortinas. Solo estoy agradecida por el sofá.Pero las incertidumbres siempre vienen con Maggie, aunque espero que esta vez no sea así.Con la logística resuelta, la pesada bolsa de viaje fue movid
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