Capítulo 81La ambulancia llegó en menos de cinco minutos, pero para Ísis pareció una eternidad. Cuando los paramédicos colocaron a Leon en la camilla, la sangre marcaba el suelo del apartamento con pequeñas manchas. Ísis, aturdida por el golpe y temblando de pavor, fue sostenida por el guardia más joven.En el trayecto al hospital, el sonido del monitor cardíaco de Leon oscilaba, mostrando que estaba entre la vida y la muerte.En cuanto llegaron, un equipo médico corrió para recibirlo.— Perforación en la espalda, posible daño torácico — informó el paramédico.— ¡Sala de cirugía, ahora! — ordenó el médico responsable.En la sala de espera, Ísis habló con la enfermera:— Él va a estar bien… ¿verdad? — preguntó, con los ojos llenos de lágrimas.La mujer tragó saliva, sin poder responder inmediatamente.— Es fuerte, señora. Estoy segura de que aguantará cualquier cosa… — dijo finalmente, intentando creer en sus propias palabras.Ísis fue llevada para evaluación. El golpe le había dejado
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