111. HERMOSOS ÁNGELES
CAPÍTULO 111René creía que seguía en un profundo sueño. Primero, porque los niños a quienes veían parecían ángeles. Segundo, estaba demasiado adolorido que pensó que deliraba.Cuando las risitas tiernas llenaron el lugar por completo, René los observó como si no creyera que estaba viviendo ésta realidad. Esa realidad. Su sueño también. Aura soltó a los niños y salieron corriendo hacia su madre.René no les quitaba la mirada de encima. Eran preciosos, tanto, que su corazón se detuvo. Eran hermosos, tal cual su madre. Lo confirmó. Llevaban el cabello negro, como el suyo, tiernas y redondas mejillas, ambos con corbata pequeña, bien peinados, y unas enormes sonrisas que hicieron olvidar el mundo.Cristina se rio un poco con ellos, y los cargó. Sólo así, pudo ver a René. Las palabras todavía no estaban dichas, pero ella quería que supiera que eso era verdad, y se acercó a él. Ambos gemelos dejaron de ver a su madre, y colocaron los ojos en René.—Tómalos —le dijo Cristina.René parpadeó, y
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