Alessia Vittoria BelleroseDespierto con la luz del sol entrando por las cortinas, por un momento no sé dónde estoy, luego recuerdo. La casa de Dante. Me incorporo de golpe.El corazón me late rápido, pero la habitación está en silencio. Nadie ha entrado. Nadie me ha tocado. Nadie ha intentado obligarme a nada.Eso no debería sorprenderme, pero me sorprende. Me levanto, entro al baño y me miro al espejo. Estoy despeinada, con el rostro más descansado de lo que esperaba. Mi cuerpo se siente menos pesado. Mi mente, en cambio, sigue llena de caos.Necesito comunicarme con Amara, con Octavia. Necesito saber qué pasó en la empresa. Qué hizo Lorenzo. Qué documento quería que firmara. Qué está diciendo mi madre. Y necesito un teléfono, porque mi celular se quedó en mi bolso, y mi bolso quedó en la oficina.O quizá Dante lo tiene., lo cual no mejora nada. Me visto con unos pantalones negros de tela suave y una blusa color marfil. Todo me queda perfecto. Los zapatos también. Eso me enoja. No s
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