Dante Salvatore Valcárcel—Aléjese de ella —demanda, mirándome por fin.Su voz es controlada, pero no lo suficiente, hay rabia debajo, no profesional. Personal, eso me arranca una sonrisa.Pequeña y fría.—¿Y tú eres?—Su jefe de seguridad.—No pareces muy bueno en tu trabajo si la encontré antes que tú.Gael aprieta la mandíbula y Alessia da un paso adelante.—Gael, estoy bien.Él no la mira como un empleado mira a su jefa.No.La mira como un perro que encontró a su dueña herida y quiere lamerle las manos antes de morder a quien se acerque.Lo reconozco, he visto esa mirada en hombres más débiles. Adoración escondida detrás del deber, deseo vestido de lealtad. Un perro faldero convencido de que proteger es una forma decente de amar, no me gusta en absoluto.—Señorita, su hermano está buscándola —comenta Gael—. Su madre también. Debe volver conmigo.—No debo nada —responde ella, seca.Bien, Alessia.Muy bien.Pero Gael insiste.—No sabe quién es este hombre.—Sé lo suficiente.—No.
Leer más