Santiago frunció ligeramente el ceño, como si estuviera sopesando algo.Si preguntaba... ¿ella se lo diría?Tras un largo silencio, fue Leticia quien habló primero.—Si no vas a decir nada, me voy a dar una ducha.—Leticia. —La llamó por su nombre, con la voz más baja esta vez—. Si te hago una pregunta... ¿me responderás con sinceridad?Aquella duda llevaba tiempo rondándole la cabeza.Temía que, si insistía demasiado, ella se molestara.Pero si seguía manteniendo las distancias, entonces, tal como había dicho Darrel... quizá nunca lograría conquistarla de verdad.—Depende de lo que preguntes —respondió ella, apoyándose despreocupadamente contra el armario.—Quiero preguntarte sobre ti y el líder de la Unidad Obsidiana —dijo él sin rode
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