Alexander Burke•—No puedo, papá —dije mientras caminaba de un lado a otro por mi habitación—. Ya hice planes con ellos y no puedo cancelarlos en el último minuto —añadí, pasándome los dedos por el cabello.Mi padre ya había tomado su decisión y no quería cambiar de opinión. —Tienes que encontrar la forma de decírselo. Necesito que vengas aquí solo.Dejé de caminar, respiré profundo y continué: —Si ellos no vienen conmigo, entonces yo tampoco iré —respondí con un tono serio y firme—. Les prometí pasar Año Nuevo con los niños y no quiero romper esa promesa.—Alexander Burke, no tienes opción. A menos que quieras poner en peligro el negocio familiar, harás lo que te digo. —Su voz era baja y amenazante.Dejé escapar un resoplido de disgusto. Era un adulto y este hombre todavía encontraba la forma de controlar mi vida. Cada vez que intentaba tomar mis propias decisiones, siempre me manipulaba con el negocio.No estaba feliz con su decisión, pero no tuve más remedio que aceptar. —Está bie
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