Al principio, Calvin no le había dado mucha importancia. Silas era leal, disciplinado y predecible, pero últimamente se habían acumulado demasiados momentos extraños. Las reacciones de Elara, los silencios de Silas.Aquella noche, la forma en que ella lo defendió, su aspecto esta noche... Calvin se puso en pie y caminó lentamente. ¿O lo del ascensor? Sus pensamientos se volvían cada vez más oscuros. ¿Y si Silas no fuera solo un sirviente en el lugar equivocado? ¿Y si Silas se convirtiera en un obstáculo?Una amenaza no necesita poder para ser peligrosa. A veces, todo lo que necesita es acceso. Y Silas tenía acceso: al espacio de Elara, a su confianza, a su atención; y eso, por sí solo, lo hacía peligroso.Calvin dejó de caminar. Su expresión se endureció. ¿Y si Silas resultaba ser una amenaza? No puede serlo, por eso Silas y Beatrice tienen que estar juntos. Lo vio hoy, ¿verdad? Cómo Silas sujetaba a Beatrice y la subía en brazos para ir a la cama. Antes de eso, había dejado de ver a
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