Capítulo 85: La respuesta que quería Adeline apretó con más fuerza el pañuelo de seda platinado que seguía entre sus dedos. Ni siquiera se había dado cuenta de que continuaba sosteniéndolo. Todo había ocurrido demasiado rápido. La discusión sobre el bebé, las lágrimas que no había conseguido contener, la inesperada confesión sobre Odette y, finalmente, Edmond inclinándose frente a ella para secarle el rostro con una delicadeza que todavía no lograba comprender. Aquello era precisamente lo que más la confundía. La seda conservaba ligeramente el aroma masculino de su perfume, una fragancia elegante que ya asociaba automáticamente con él. Y por más que intentó ignorarlo, el simple hecho de sostener aquel pañuelo la obligaba a recordar la sensación de sus dedos cerca de su rostro, la voz grave hablándole más bajo de lo habitual y aquella mirada azul que, durante un instante, había parecido mucho menos fría. Lo cual era absurdo. Porque apenas unos minutos antes había estado hablan
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