CAPÍTULO VEINTIOCHOPUNTO DE VISTA DE CLARAAdrian sostuvo ligeramente a su hija, indicándole que dejara de hablar, pero la pequeña solo quería responder la pregunta que su abuela le había hecho.—Mi papi dijo que la señora Clara debe hacer todas las tareas como castigo —dijo ella, con la boca afilada y lista para revelar todos nuestros secretos en una bandeja de oro.—¿Castigo? —murmuró ella, abriendo los ojos mientras esperaba nuestra respuesta. Incluso el aire acondicionado de la habitación no podía soportar la tensión del ambiente.—Adrian, ¿puedes decirme por qué castigarías a quien llamas tu esposa? —preguntó de nuevo, intensificando aún más el calor del lugar.Él se quedó sin palabras, moviendo los ojos en todas direcciones. Mi corazón latía repetidamente mientras pensaba en cómo salir de aquella conversación.—Señora, la primera vez que entré en la mansión no sabía cómo cumplir los deberes de una esposa, porque vengo de una familia rica y, al ser hija única, mis padres nunca m
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