Las palabras pueden mentir, pero el corazón no. El beso de Ashton, al cual Hannah intentó resistirse, era algo que no podía combatir. Sus labios eran suaves y dulces, y su cálido aliento le envió escalofríos por la columna vertebral. Ella lo había anhelado—algo que había enterrado en lo más profundo de su ser.Cuando sus labios se separaron, sus ojos se encontraron, llenos de amor y deseo.Ashton cerró los ojos brevemente antes de inclinarse de nuevo y plantar un suave beso en los labios de Hannah. Era adicto a ella.Esta vez, Hannah no se contuvo. Le devolvió el beso, rindiéndose a los sentimientos que había reprimido durante tanto tiempo.Ashton la atrajo más cerca, apretando sus brazos alrededor de ella. Una mano subió para acunar la nuca de su cuello. Su beso se profundizó, sus lenguas enredándose en una danza apasionada.
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